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La única verdad es que nada debe ser dicho. No existe el deber de desear, decir, nada. A mí hoy sinceramente no me importa lo que ocurra. Estoy aquí. Los dedos despiertos van del uno al diez, activos, gracias al piano y vienen y vuelven y luego se van. Me siento viva. Un pulmón diciéndole al otro: Gracias por subir la montaña. Gracias por el agua y el vértigo. Me molesta un poco la rodilla. La mente produciendo. Tiene sustancia, como un éter. Y la percibe mi olfato. Huelo pensamientos. Ansiedad medianamente intensa controlada. Un pálpito. Quiero que algo impresionante suceda. Quiero algo extraordinario que me sacuda la vida. Espero ser sorprendida, lo siento. Lo invoco. Deseo olvidar. Desecho los dispositivos de seguridad imaginarios. Ya no me protejo contigo. Quiero olvidar. Hoy estoy respirando más profundo que nunca.





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